¿Alguna vez te han preguntado por qué las dietas bajas en carbohidratos y el ayuno intermitente son tan beneficiosos para muchas personas, pero las dietas drásticas tradicionales dejan a otras agotadas y hambrientas? La respuesta se encuentra millones de años en nuestro ADN.
Bienvenidos a la Nutrición Evolutiva, la ciencia que explica por qué tu cuerpo prospera con ciertos alimentos y se rebela y se daña contra otros.
El desajuste evolutivo que arruina tu salud
Nuestros genes evolucionaron durante más de 2.5 millones de años cazando animales salvajes, recolectando bayas y sobreviviendo a ciclos de abundancia y escasez. Luego llegó la adopación de la agricultura hace solo 10 mil años, seguida de los alimentos ultraprocesados hace apenas unas décadas.
Este «desajuste evolutivo» explica la epidemia de enfermedades crónicas actual: diabetes tipo 2 (537 millones de casos a nivel mundial), obesidad (más de mil millones de adultos) y enfermedades cardíacas como primera causa de muerte mundial.
Las dietas occidentales modernas obtienen hasta el 70 % de sus calorías de cereales refinados, azúcares y comida ultra procesada, inaccesibles para nuestros antepasados. No es de extrañar que la leptina (la hormona de la saciedad) deje de funcionar, la grelina (la señal de hambre) se descontrole y la resistencia a la insulina se dispare. Tu cuerpo, literalmente, no está hecho para harinas y bebidas azucaradas.
Ciencia real, no modas dietéticas
La nutrigenómica destá demostrando que esto no es solo una hipotesis. Las poblaciones con antecedentes lácteos desarrollaron genes de persistencia de la lactasa. Los grupos árticos adaptaron genes FADS que metabolizan la grasa para la grasa de foca o ballena. Incluso tu microbioma, moldeado por plantas ancestrales, produce más butirato (combustible antiinflamatorio) a partir de diversas fibras.
Los ensayos clínicos lo respaldan. Las dietas de estilo paleolítico (alimentos integrales, sin carbohidratos procesados) superan a los planes convencionales para la remisión de la diabetes: mejor sensibilidad a la insulina, menor HbA1c, lípidos más saludables y menor inflamación, a menudo en tan solo 12 semanas. Un estudio demostró una mayor saciedad por caloría, lo que significa que se come menos sin sentirse privado.
Investigadores de Harvard y Max Planck confirman que las dietas ancestrales crearon metabolomas más ricos: cientos de fitonutrientes provenientes de plantas silvestres, en comparación con el vacío actual de los monocultivos. Este efecto de «matriz de alimentos integrales» hace que los nutrientes funcionen mejor juntos.
Pasos sencillos para comer como tus antepasados (estilo moderno)
¿List@ para modificar tu biología? Empieza aquí:
- Prioriza la proteína y la fibra: Carne, pescado, huevos y verduras por sobre cereales/azúcares.
- Imita la variedad: Más de 20 plantas a la semana para la diversidad del microbioma.
- Programa tus comidas: Los ayunos nocturnos de 14 a 16 horas potencian la autofagia (reparación celular).
- Conoce tu ascendencia: Analiza tus genes/microbioma para personalizar tus ajustes.
Esto no son restricciones, sino restauración metabólica. Las personas experimentan pérdida de grasa, energía estable y prediabetes revertida sin procuparse por contar calorías o restringirlas demasiado.
La Revolución de la Salud Metabólica
La Nutrición Evolutiva no es nostalgia paleo; es la medicina de precisión que se encuentra con Darwin. En medio de la remisión de enfermedades crónicas de raíz, replantea la salud: de «come menos, muévete más» a «alimenta tu fisiología evolutiva».
¿Cansado de los medicamentos que solo alivian los síntomas? ¿Listo para la transformación metabólica? Como nutricionista especializado en salud metabólica baja en carbohidratos y remisión de las causas fundamentales de enfermedades crónicas, ayudo a mis pacientes a recuperar energía, revertir la resistencia a la insulina y desarrollar una vitalidad sostenible.
Agenda tu consulta hoy: diseñemos tu plan nutricional para una salud duradera con base en la nutricion evolutiva. Tus ancestros (y tu yo futuro) te lo agradecerán.
Referencias
Assaf, S., et al. (2024). Unraveling the Evolutionary Diet Mismatch and Its Contribution to the Deterioration of Body Composition. Metabolites, 14(7), 379. https://doi.org/10.3390/metabo14070379
Gluckman, P., et al. (2012). Principles of Evolutionary Medicine. Oxford University Press.
Lange, A., et al. (2025). Postmodern evolutionary framework for chronic diseases–cultural evolution allows multicausal explanations. Frontiers in Ecology and Evolution, 13, 1608810. https://doi.org/10.3389/fevo.2025.1608810
Lindeberg, S. (2010). Food and Western Disease: Health and Nutrition from an Evolutionary Perspective. Wiley-Blackwell.
Manus, M. B. (2018). Evolutionary mismatch. Evolution, medicine, and public health, 2018(1), 190-191. https://doi.org/10.1093/emph/eoy023
Manheimer, E. W., et al. (2015). Paleolithic nutrition for metabolic syndrome: systematic review and meta-analysis. The American journal of clinical nutrition, 102(4), 922-932. https://doi.org/10.3945/ajcn.115.113613
Schulze, M. B., et al. (2018). Food based dietary patterns and chronic disease prevention. bmj, 361. https://doi.org/10.1136/bmj.k2396
Descargo de responsabilidad: esta publicación tiene fines informativos únicamente y no debe interpretarse como consejo médico o nutricional personalizado. Consulta siempre a un profesional de la salud antes de realizar cualquier cambio en tu régimen de medicación o alimentación.

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