Correr por las mañanas

Como ya abordamos en una publicación anterior, es mucho más fácil hacerte hábitos por las mañanas: toda tu fuerza de voluntad está disponible temprano antes que las vicisitudes del tu día comiencen.

Correr como una forma de ejercicio puede ser la manera más fácil de actividad física, sin embargo ocupa tiempo de nuestro día que muchas veces puede llegar a ser escaso debido al trabajo, la familia, las actividades extra y demás.

De modo que demasiadas veces, esa carrera que querías llevar a cabo después del trabajo (o la escuela) nunca sucede. Y así pasa ese día y el siguiente… y el siguiente.

Correr por las mañanas te hará más constante

Como con muchas otras buenas costumbres que sabes es necesario te formes, correr por las mañanas es lo mejor que puedes hacer para establecerlo como un hábito efectivo. No en vano las unidades deportivas y parques están llenas de gente constante por las mañanas más que por las tardes.

Nuestro organismo adora las rutinas. Es su manera más práctica de evitar decisiones conscientes, las cuales ocupan trabajo cerebral. También nuestro organismo trata de se eficiente recursos cerebrales. Y la mejor manera de evitarle trabajo al cerebro es estableciendo hábitos.

Además, por algo quienes se hacen más rápido el buen hábito de esta la actividad física tan práctica, lo establecen por las mañanas. Y éste no es el único beneficio.

1. Mejores resultados a largo plazo
Investigaciones científicas han demostrado que quienes se ejercitan por las mañanas son más consistentes en la actividad que quienes lo hacen más tarde. Aunque resulte paradójico, el cuerpo se siente más relajado y listo para el día si te obligas a hacerle caso a tu despertador.

2. Mejora tu metabolismo
Quemas más grasa acumulada, es decir, esa que se niega más a desaparecer. Además, los beneficios que aporta a tu metabolismo duran todo el día. Sigues quemando calorías después del ejercicio, de modo que es mejor utilizar este beneficio durante más tiempo del día que en las tardes cuando ya te vas a dormir.

3. Aumenta tu productividad
Debido a que correr por las mañanas mejora tu estado de ánimo y energía durante todo el día, también aumenta tu productividad. Estarás más despierto y listo para tu día con esa energía extra. Además, ejercitarte temprano puede aumentar tu claridad mental por hasta 10 horas después del ejercicio.

4. Duermes mejor
Varios estudios han demostrado que tanto hombres como mujeres quienes despiertan temprano para hacer ejercicio regularmente duermen mejor que quienes se ejercitan rutinariamente por las tardes. Debido a que el ejercicio estimula al organismo, cuando te ejercitas tarde, es más difícil relajarte y llegar pronto al sueño relajador.

5. Comes mejor
Al ejercitarte por las mañanas, verás diferente a la comida durante el resto del día. Te sentirás mejor por haber cumplido con tu meta de quemar calorías desde temprano y no sabotearás tanto tu dieta con una comida poco saludable. En otras palabras, debido a que un buen hábito casi siempre fomenta otro, preferirás seguir tomando decisiones positivas a la hora de comer.

6. Es más seguro que te ejercites
Seguramente has planeado rutinas de actividad física por las tardes pero al salir del trabajo te resultaron otras actividades de última hora, y ese ejercicio nunca sucedió. Ya sea por una cosa o por otra, es común que sea menos probable que te ejercites después de que tu día ya comenzó. Así que es mucho más seguro que, despertándote un poco más temprano, esa carrera ejercitante y estimulante sí pase.

Correr al amanecer

Preparándote para correr por las mañanas

Como con muchas otras actividades que queremos convertir en hábito, es mucho más fácil hacerlo cuando modificamos nuestro ambiente para facilitar la transición así como comenzar gradualmente, siguiendo estos simples pasos.

  1. Establece la alarma más temprano de manera que el tiempo extra te alcance para salir y regresar de correr al menos 20 minutos, tomando en cuenta que regresando deberás desayunar y bañarte.
  2. Duérmete con tu ropa deportiva puesta y coloca tus tenis cerca de la cama.
  3. Calienta tu cuerpo antes de comenzar a correr. Lo puedes hacer con sentadillas, burpees o simplemente caminando rápido por 5 minutos.
  4. Comienza trotando lento y ve aumentando velocidad hasta que llegues a un trote sostenible. Incluye momentos de más velocidad conforme vayas obteniendo mejor condición.
  5. Enfría tu cuerpo después de terminar de correr, caminando por otros 5 minutos.
  6. Regresa a casa y desayuna sanamente. No evites desayunar pensando que quemarás más calorías. De hecho desayunar saludable te ayudará a perder más peso ya que evitará que tengas hambre pronto y que por lo mismo decidas comer lo primero que te encuentres. Sólo asegúrate de que ese desayuno te aporte suficiente proteína.

¿Por qué asegurarnos de que el desayuno aporte suficiente proteína si estamos acostumbrados a suponer que unos hot cakes son un “buen” desayuno?

Eso es materia de un próximo post.