Las mujeres se quejan de los hombres

Siguiendo con el post de hace algunos meses sobre las quejas de los hombres sobre las mujeres, y para ser “justos” (noten las comillas) como algunos comentarios me pidieron, esta vez escribo las 10 quejas más comunes que las mujeres tienen sobre los hombres. Es necesario, antes de comenzar, aclarar que los diez puntos investigados y aquí presentados (y su respectiva “razón”) fueron mencionados por mujeres. Después de cada punto leerán a lo que me refiero al especificar que eso lo dijeron las mujeres, cuando les dé la explicación evolutiva junto con el otro lado de la moneda que se relaciona al eterno dilema de las mujeres.

#1. Puro verbo y nada de acción.

No, no se refieren al comportamiento en la cama. Lo que muchas mujeres critican es que los hombres digan que van a hacer algo y no lo hagan. Un ejemplo es decirle que les llamarán por teléfono más tarde y nunca hacerlo. Un mejor ejemplo es decirle a una mujer que estás listo para una relación, pero que tus acciones complemente prueben lo contrario. Al parecer a las mujeres les gusta que seamos honestos sobre lo que somos y dónde estamos en la vida y respetarán eso mucho más.

El otro lado: A las mujeres les gusta la honestidad… hasta cierto punto. Contrario a lo que dicen esta queja y la cultura popular femenina, la honestidad real no es lo que en realidad quieren las mujeres. Ellas necesitan una especie de mezcla entre honestidad y mentira… inclusive algunas más mentira que honestidad, para sentirse en su mundo perfecto.  En otras palabras, si eres demasiado honesto también se quejarán. Ah, y en realidad también se refieren al comportamiento en la cama.

¿La explicación evolutiva? Posiblemente que a las mujeres sienten que necesitan tener todo de ambos (o mejor dicho de los tres) mundos: guapo, trabajador y amoroso (por las razones que ya he explicado antes). En este caso: sincero pero también ilusionista.

#2. Eres deshonesto sobre lo que quieres.

Este se mezcla muy bien con el primer punto, y merece más explicación ya que es realmente una de las mayores quejas de las mujeres sobre los hombres. Le dices a una mujer que en realidad estás listo para un compromiso, la sigues y luego te arrepientes; o tienes enredos pasados (como tu traumada ex) que te impiden estar disponible para una relación. Las mujeres apreciarían mucho más si los hombres pudieran ser genuinos con ellos mismos y sus padres sobre lo que quieren exactamente. En otras palabras, “no queremos invertir en tí si no vales el tiempo”, dicen ellas.

El otro lado: la palabra clave es “dicen ellas”. Lo que les gusta ignorar (o mejor dicho no pueden evitar ignorar) es que la evolución las hizo hasta cierto punto más ilusionadas que realistas. Es por esto que siempre existirá la historia de las muchas mujeres que prefieren seguir con una relación que no las llevará a ninguna parte en lugar de invertir en un relación sincera. Las que lo logran (conseguir una relación sincera) ellas sí ven eso como inversión, pero se les olvida que no lo contaban como eso cuando estaban en una relación que era todo lo contrario a lo que en realidad necesitaban.

La explicación evolutiva: las mujeres están diseñadas genéticamente para buscar una relación estable que les asegure una familia óptima. Pero también la evolución les dice: “pero si encuentras a uno muy “amoroso” independientemente de lo sincero, síguele el rollo porque te hará sentir muy bien… por un tiempo, y porque te puede dar hijos igual de ‘carismáticos’ con las mujeres”.

#3. Demasiado, demasiado pronto.

En el lado opuesto de la “compromisofobia” está el hombre quien de hecho habla del matrimonio en la primera, segunda o tercera cita. Muchas mujeres se quejan de que sus novios se “apuran demasiado” invadiendo su espacio personal y levantando banderas serias en el proceso. “Demandante” e “imperioso” son las quejas de las mujeres que se enfrentan a este problema masculino.

El otro lado: ¿qué les dije? O es Juana o es Chana. Quieren una pareja comprometida, pero no tan pronto. Y si no es pronto, se les hace que ya tardó el compromiso. De nuevo, el dilema de las mujeres en su máxima expresión. La explicación evolutiva es la misma de la anterior queja.

#4. Sr. Enojado/Posesivo

Es difícil estar cerca de este tipo de personalidad, para cualquiera. Las mujeres definitivamente no quieren que los hombres las traten como posesiones. Evita cosas como checar dónde anda tu mujer a cada rato, cuestionar sus amistades con otros hombres o mujeres, o decirle qué puede hacer y qué no puede. Lo mismo va para los hombres que parecen estar enojados con el mundo, y tiene a su mujer siempre preocupada por lo mismo. “Ser agradables los llevará más lejos que ser groseros, chicos”, según ellas.

El otro lado: la verdad, no lo evites tanto, si puedes. A las mujeres, contrario a lo que digan en esta queja, les gusta que las andes checando dónde andan y qué hacen. Si no lo haces con regularidad se quejarán de que no estás interesado en ellas lo suficiente. Nada más no te pases. Al final depende de la personalidad de la mujer también. ¿O qué no saben de los mil y un casos de mujeres que nunca dejan a su pareja golpeadora/enojona? ¿No se acuerdan de las Rihannas del pueblo?

La explicación evolutiva: un hombre demasiado pasivo y seguro de sí mismo al grado de no preocuparse por dónde anda y qué hace su mujer es visto por una parte del cerebro femenino como uno poco masculino, es decir, sin poder. Y a las mujeres de la prehistoria les convenía un hombre “fuerte” y autoritario para que consiguiera más carne que los demás, ya sea cazándola o quitándosela a los que la cazaban. Y son las mismas básicamente hoy en día.

#5. Siempre se trata de tí.

Las mujeres quieren  que te intereses en ellas, que pongas atención a lo que les gusta, y que quieras saber qué pasa en sus vidas. Una gran queja sobre ciertos hombres es que no son lo suficientemente conscientes de los demás y se ocupan demasiado de ellos mismos, sin importarle las necesidades o deseos de sus parejas. Como todos sabemos, para que una relación sea exitosa, ambas personas deben dar y no sólo recibir.

El otro lado: no hay incoherencias en la primera parte. A las mujeres (en general) les gusta la atención. Punto. Se sienten mucho más seguras cuando se preocupan por ellas. Es su naturaleza. Sin embargo, en cuanto a que no les gustan los hombres demasiado preocupados por ellos mismos o independientes de ellas, de nuevo llegamos a ese punto medio necesario ya que por naturaleza (y para su futuro como familia) la mujer necesita de un hombre independiente más que de uno dependiente y “encajoso”. Claro que eso no lo verá sino solamente cuando se dé cuenta de que no lo tiene en su hombre, o sea cuando lo necesite una vez casados. ¿De dónde creen que viene esa típica frase de “es que así no era cuando éramos novios”? Sí lo era, solo que no se dieron cuenta que sería problema cuando se comprometieran.

De nuevo, el dilema evolutivo de las mujeres.

#6. Demasiado niño, no suficiente hombre.

“En cierto punto es necesario crecer, y tirar las playeras de Billabong, chicos”. Vuelve locas a las mujeres cuando tienen que recordar a sus hombres que se vistan como un adulto y, más importante, actuar como uno. Definitivamente existe un lugar y un tiempo para actuar como niño, pero su negación de crecer y ser responsable es una píldora muy difícil de tragar para muchas mujeres, quienes quieren a un hombre maduro o al menos un hombre en maduración con algún sentido de dirección.

El otro lado: un gran porcentaje de las mujeres siempre caerán por el típico “bromista” o “caemebien”. El que expresa mucho de su niño interno aun cuando ya es un adulto “hecho y derecho”. La evolución seguramente les integró esa preferencia debido a que un hombre conectado con su niño interior puede ser un mejor padre para sus hijos en desarrollo que uno demasiado “maduro”. Claro que eso lleva sus consecuencias en las que se fijarán las mujeres porque afectan su relación con ellas. Es decir, no piensan en el futuro, en los futuros hijos que tendrían y por lo que en realidad les gustan los hombres-niños. Ese dilema, ese dilema.

Es por esto que de todos modos se quejarán si su hombre es demasiado “maduro”. Claro que ellas pensarán que es porque “no me hace reír lo suficiente y se toma todo muy en serio”.

#7. El “Tacodeojero”

Puedes pensar que estás siendo sigiloso, pero las mujeres te cachan cuando estás checando a esa chica sexy que pasa por ahí. “Comprendemos completamente que son creaturas visuales, pero duele mucho que vayamos con ustedes y que no dejen de estar viendo a la morena sentada en la mesa de a lado”, comentan las mujeres. Muchas mujeres se quejan de este comportamiento, diciendo que realmente les molesta y que hasta les arruina la noche. “Practicar un poco de auto-restricción en ésta área les ganará muchos puntos”, aconsejan.

El otro lado: ¿cuántos hombres en realidad podrían luchar contra ese instinto básico? ¿cuántas veces en realidad ese comportamiento les afectará, si su hombre está comprometido con ellas y no con la chica de la mesa de a lado? Así como las mujeres están diseñadas evolutivamente para nunca sentirse satisfechas si no tienen las tres cosas, los hombres están diseñados evolutivamente para analizar las opciones disponibles, comenzando por el físico. De la fuerza de la relación en curso depende que las otras opciones para un hombre pasen a ser más que solo eso. No hay mucha complicación en la mente masculina como la hay en la femenina, en realidad.

#8. El Apagado.

Vemos esta queja seguido: “Ustedes, chicos que no son divertidos, son tensos, aburridos, no toman iniciativa para planear citas, o que nunca tienen idea de a dónde ir a cenar, de vacaciones, etc….” Si tú eres de estos, es tiempo de despertar y encontrar tu pasión. Pon algo de energía en tu relación. Ser aburrido es la muerte para casi cualquier relación.

El otro lado: nunca faltará el gran porcentaje de mujeres que se quejará de que su pareja tiene muy poca estabilidad y siempre anda fuera y no se sienta en su casa a disfrutar de su sala y su familia. Así que de nuevo llegamos al problema de equilibrio: demasiado estático y se quejarán; demasiado dinámico y se quejarán también.

La explicación evolutiva: a las mujeres les conviene un hombre dinámico debido a que es más probable que hubieran sido unos mejores cazadores, y por consecuencia conseguir más comida. Además, seguramente a un flojo se lo hubiera comido muy fácilmente alguna fiera de la sabana africana al no tener tiempo de escapar. Tienen mucha razón en querer dinamismo en la relación, pero que luego no se anden quejando de que quieren descansar o de que no les pueden llevar el paso a los hombres ‘movidos’.

#9. El hijo de mami

“Nos alegra que tengas una gran relación con tu madre, ¡pero no queremos salir con tu mamá!” Meter a tu mamá en los asuntos de pareja puede ser un gran problema para la relación, e inclusive una razón para separarse para muchas parejas. Es importante poner límites con tu familia y no dejar que mamá interfiera en tu vida amorosa. También es importante que busques un balance en tus relaciones románticas ya que las mujeres, como regla, no quieren jugar a ser tu mamá. Actuar como niño no significa algo atractivo para ellas… al menos no en estos casos.

El otro lado: al parecer la única disonancia cognoscitiva femenina en este punto es que muchas de las mujeres que se quejan de que la madre de su pareja se mete mucho en su vida amorosa, harán lo mismo cuando su hijo tenga su propia vida amorosa. De una o de otra forma existe por el hecho de que una madre siempre se preocupará por su hijo… unas más expresivamente que otras. Así que este es uno de esos casos en los que el hombre debe recordar para cuando se llegue el momento decir: “esposa, te acuerdas cuando…”

#10. Se la pasa cómodamente.

Este es el hombre que está demasiado cómodo con su relación que deja que todo pase solo. Una frase femenina lo explicará rápidamente: “Chicos, cierren la puerta del baño (y bájenle al escusado), preocúpense por su apariencia (sí, eso significa bañarse y rasurarse antes de salir) y sigan impresionándonos con sus gestos románticos, de la misma forma que lo hacían cuando sólo andábamos quedando”.

El otro lado: todos esos detalles siempre estuvieron a la vista. Desde que “andaban quedando” seguramente se notaron varios de los puntos que hasta que la relación es seria las mujeres comienzan a darse cuenta de. El punto no está en tratar de cambiar a su hombre cuando ya se casaron, el punto está en ponerse los moños desde el principio y fijarse en lo que deben de fijarse desde que las andan convenciendo, y no caer solamente por el físico o el carisma.

La explicación evolutiva: al igual que las mujeres, los hombres utilizan mil y un trucos cuando cortejan a las mujeres, entre esos trucos se encuentran los engaños para parecer más atractivo de lo que en realidad se es. Una vez convencida, y si es posible con hijos, ya no es necesario para el hombre que fingió seguir haciéndolo… a diferencia de muchas mujeres, que tratan de seguir haciéndolo pero más por falta de seguridad en sí mismas que por otra cosa (¿por qué creen, mujeres, que existe el maquillaje? ¿y por qué creen que siguen usándolo a pesar de que ya no “andan convenciendo” a nadie?).