Los hombres se quejan de las mujeres

El presente post les puede parecer algo extenso a muchos, pero seguramente la necesidad (algunos lo llamarían el morbo) de saber qué es lo que les cuenta los tendrá leyendo hasta el final.

Sin duda, si algo le interesa  a las personas es saber qué es lo que piensa el sexo opuesto. Incontables libros se han escrito, se escriben y se seguirán escribiendo al respecto, principalmente porque la gran mayoría de la gente pocas veces tendrá acceso y menos veces tendrá la capacidad de comprender esas publicaciones que resumen los estudios científicos que ya han respondido y siguen respondiendo esa tan anhelada pregunta: “¿cómo entenderl@s?

Pero para eso está este blog. Así que inicio esta serie con una lista de las principales y casi universales quejas que los hombres tienen de las mujeres cuando de relaciones amorosas se trata. La explicación evolutiva la dejaré para el final. Obviamente no todas las quejas (o su intensidad) se aplican a todas las personalidades de hombres, pero en general pueden considerarse un consenso.

Queja #1: Les gusta hacerse las tímidas (y/o las deseadas).
Uno de los más comunes pensamientos de un hombre es:  “Si les gustamos, háganoslo saber. Si no, déjenos ir”. A menos que de un hombre masoquista se trate, ese juego de pretender que ese hombre no les interesa, y secretamente esperar que las busque, es considerado de adolescentes. ¿Creen que a los hombres nos gusta corretearlas? Quizás en algunos casos. ¿Creen que nos gusta pensar que posiblemente estamos perdiendo el tiempo? No. Así de sencillo.

Queja #2: Se fijan en lo que estamos pensando, cuando deberían ver lo que estamos haciendo.
Preguntan “¿Qué estás pensando?” y decimos “Nada”. Las mujeres se imaginan que es mentira y deciden que no estamos siendo sinceros con ellas.  El problema es que esa no es la pregunta correcta. El hombre es orientado a la acción. La mujer no necesita preguntar qué piensa sino simplemente ver lo que está haciendo. Las mujeres se pueden ahorrar la pregunta sobre lo que pasa por la mente de los hombres, hasta que noten un cambio en el comportamiento de sus hombres. Esa es la señal más segura de que algo debe discutirse. Mientras eso no pase, no hay necesidad de dramas.

Queja #3: No comprenden o no les gusta nuestra necesidad de tiempo a solas.
Casi siempre en este punto se trata de los hobbies. Una mujer conoce a un hombre a quien, por ejemplo, le gusta el golf y lo ha jugado mucho tiempo.  Es común que ese hombre entre a la relación y después de un tiempo sienta que solo lo hizo para escuchar las quejas de su mujer sobre el tiempo que le dedica a su deporte. Ella tiene celos del tiempo que le dedica. No entiende que es la manera en que él se desestresa, y que podría resultar perjudicial que dejara de hacerlo. Sin ese tipo de golf probablemente no aguantará la ansiedad y se frustraría hasta con los pequeños detalles de la vida diaria. Además ¿por qué desde el principio no se fijó que se enamoró de un hombre con el hobby de jugar golf? Bueno, esa respuesta ya la sabemos.

Queja #4: Tienen un complicado doble estándard.
Otra situación típica en muchas maneras. Por ejemplo, en la primera cita la mujer sugiere que cada quien pague su parte. El hombre acepta y la mujer secretamente guarda rencor al respecto.  Además, a la mujer generalmente le gusta demandar que sea incluida en la toma de decisiones, pero cuando el hombre le pregunta “¿qué te gustaría hacer esta noche?” en muchos casos la mujer siente que su hombre no se ha encargado de la situación. En pocas palabras, la mujer tiende a desarrollar un complejo de doble estándard y reglas anticuadas que hacen muy difícil para el hombre saber cuál es la mejor decisión.

#5 Tienen la tendencia a ser críticas sin necesidad.
Parece haber un mecanismo interno que hace propensas a las mujeres a criticar a su pareja, de la misma forma que el hombre tiene la tendencia a buscar su cueva masculina. No por nada es un cliché la típica escena de la esposa quejumbrosa y mandona con el hombre que solo quiere que lo dejen solo viendo la televisión o trabajando en el garage. En otras palabras, la crítica cuando es constructiva no es problema, sino cuando esta se convierte en fastidio.

#6: Quieren que cambiemos, pero luego se quejan de que lo hayamos hecho.
Este punto está muy relacionado al número 4. Cuando un hombre y una mujer se juntan, muy posiblemente él tiene tendencias, hábitos o actividades que a ella no le gustan. Por ejemplo, una mujer que comienza a salir con un hombre que toca en una banda y eso de la música no le interesa mucho a ella. Poco tiempo después se siente celosa de que su hombre tiene demasiada atención de otra gente, específicamente de mujeres que van a sus presentaciones. Le dice: “Me gustaría que ya no tocaras en esa banda”, y él deja de hacerlo por ceder ese tiempo a su pareja. Sin embargo, poco tiempo después, platicando con sus amigos, la mujer se queja de que ya no toque en la banda, que haya hecho exactamente lo que le dijo y que ahora se la lleve en la casa. Un ejemplo específico de un problema común en muchas parejas. Lo peor de estas situaciones es que normalmente el hombre tenderá, y con mucha razón, a sentirse furioso cuando sepa que su mujer se queja de lo que precisamente le pidió que él hiciera por ella.

#7 Siempre están viendo a futuro, aún en detalles nimios.
Las mujeres tienden a pensar en el siguiente paso en su vida. El hombre tiende a pensar en la siguiente comida. Ciertamente mucho de esta situación depende de la evolución. La mujer, ya que se encarga de tener los hijos, debe preocuparse por el futuro, de encontrar un compañero de calidad, de tener dónde vivir. En muchos casos, todo eso a diferencia del hombre que, por naturaleza, tiende a vivir más en el aquí y ahora. Esta diferencia es precisamente lo que deja a la mujer en la posición de estar recordando el siguiente “¿y ahora qué?”.  ¿En qué lugar estamos en la relación? ¿Ya somos exclusivos? ¿Nos vamos a casar? ¿De qué color será el flamingo que tendremos en el patio?. Muchas veces este tipo de comportamiento, desde el punto de vista del hombre (aunque sí esté muy comprometido con la relación), hace ver a la mujer como que no está disfrutando el ahora y sólo se preocupa por el futuro, lo cual muchas veces obviamente comienza a mermar en la estabilidad emocional del hombre.

Entonces ¿por qué se quejan tanto?
Si leen seguido este blog, ya muchos habrán hilado una explicación muy plausible de por qué estas y otras más quejas siempre serán comunes en las relaciones amorosas entre el hombre y la mujer. Los 7 puntos que enumeré en este post son parte de hecho de un artículo que encontré investigando sobre el tema, artículo del cual por cierto encontré también una “respuesta” al mismo, publicada en el sitio Jezebel,  el cual tiene por slogan “Celebrity, Sex, Fashion for Women”.

Así que ya se imaginarán cuál fue la “respuesta” de un sitio web femenino (y feminista) a las quejas de los hombres sobre las mujeres publicadas en otro sitio. En resumen, en vez de analizar y absorber la información que le sirviera para comprender la mente del hombre en cuanto a esas situaciones comunes, la escritora de la “respuesta” simplemente se dedicó a refutar y criticar de manera poco constructiva el artículo, como si la razón de ser del mismo hubiera sido denigrar a la mujer y/o justificar al hombre.

Claramente existe una clara tendencia de la mujer a sentirse atacada aún cuando no existen razones para estarlo, tanto por el sexo opuesto como por otras mujeres. En parte esa es una posible explicación de muchos de los puntos enumerados.

Es muy probable que la evolución haya hecho que la mujer tienda a ser más inquisitiva en varias situaciones. Seguramente la vida en los tiempos de cazadores-recolectores era mucho más amenazante para la posición de la mujer en la sociedad comparada a los tiempos actuales. De hecho estudios sugieren que tanto el lenguaje como la tendencia de la mujer a aprovecharlo más, evolucionaron en la especia humana debido a la necesidad de la mujer de intercambiar y analizar información social para una más estable vida en el hogar y la aldea, mientras los hombres se encontraban cazando en la sabana.

Sin duda una mujer inquisitiva y crítica sería una menos probable presa del abandono y el engaño por parte de su cazador y de la competencia de mujeres que, seguro hasta literalmente, peleaban por quedarse con el mejor de los cazadores, el que podía llevarles más carne para ellas y sus familias.

Hoy no es lo mismo que hace 100,000. años. Sin embargo, la mujer aun sigue sus instintos. Y nada estuviera mal con eso, si no es por el hecho de que hoy tienden a buscarle explicaciones erróneas a su comportamiento. Como siempre digo, ya no estamos en esos tiempos, pero 100,000 años de evolución no cambian así de fácil ni en 200 ni en 1000 ni en 10,000, aleguen lo que aleguen muchos. Lo malo es que la mayoría alegará sin saber.

¿Así cómo, pues?