Tendencia Política

La siguiente es una traducción de un artículo publicado en Febrero de 2008 en la sección de Salud de CNN, por Elizabeth Cohen. Lo traduzco y publico íntegro porque me resultó, además de interesante, conciso y al punto. Próximamente, y con ayuda de sus comentarios, profundizaré en un análisis de estos estudios y sus implicaciones en la política mexicana y otros campos de la psicología de la personalidad de los que ya he escrito anteriormente. Solo para los que no saben, en Estados Unidos los partidos políticos que existen son dos: el conservador y el liberal (allá no hay derecha, izquierda, centro y los mixes políticos que acostumbran en nuestro país). Como sus nombre lo indican, en pocas palabras uno quiere un país más “tradicionalista” y el otro un país más “tolerante”, y así sus políticas de gobierno buscan adaptarse a la visión de cada uno.

Por años, los científicos políticos asumieron que nuestro aprendizaje político venía de la manera en que fuimos criados y las compañías que frecuentamos. ¿Eres un escandaloso liberal? Debe ser porque fuiste criado en un hogar lleno de liberales. ¿Tiendes a aferrarte a lo conservador? Debe ser debido a la universidad conservadora a la que fuiste.

Pero lentamente, algunos científicos de la política están comenzando a cambiar su opinión acerca de lo que forma nuestra visión política. Se están comenzando a preguntar si una parte de nuestra identidad política tiene su origen en nuestro ADN.

La teoría va así: escoger un punto de vista político implica analizar temas: ¿Pondrán en riesgo a nuestro país unas leyes de inmigración más flojas? ¿Ayudarán a minimizar los asesinatos unas leyes más restrictivas en cuanto a la posesión de armas?

Muchos científicos postulan que cómo funcione nuestro cerebro es influenciado por nuestros genes, es decir, que hasta cierto punto estamos “diseñados” desde el nacimiento para procesar información de cierta manera.

Esto no significa, dicen estos científicos, que los genes dicten cómo pensamos; el ambiente claramente juega un gran rol. Tampoco significa que exista un gen liberal o un gen conservador. “Las tendencias políticas se parecen más a la diferencia entre ser diestro y ser zurdo: naces sintiéndote más natural utilizando una mano o la otra,” dice John Alford, un científico político de la Rice University. “No significa que no puedas cambiar, ya que por muchos años a los izquierdos se les enseñó a utilizar la derecha. Pero no es fácil.”

Es una disputa clásica entre la naturaleza contra la crianza, y fue el estudio de Alford en cerca de 10,000 gemelos lo que comenzó el debate en 2005. El estudio mostró que los gemelos idénticos, quienes comparten todos los mismos genes, son más tendientes a compartir visiones políticas que los gemelos fraternales, aquellos que sólo comparten la mitad de sus genes.

Después del estudio de Alford, científicos comenzaron a investigar si es que los cerebros de liberales y conservadores se veían diferentes.

En un estudio, investigadores de la New York University y de UCLA le preguntaron a 43 sujetos de estudios que calificaran en una escala si eran liberales o conservadores. Después de eso les conectaron electrodos y los pusieron a jugar un juego en la computadora.

En un estudio publicado en 2007 en la revista Nature Neuroscience, los investigadores encontraron que los liberales y los conservadores procesan la información de manera diferente. Específicamente, encontraron diferencias en la actividad de la corteza cingulada anterior, un área en el cerebro que procesa información conflictiva.

David Amodio, un asistente de profesor de psicología de la New York University, y autor principal del estudio, dice que los resultados sugieren que los liberales y los conservadores tienen algunas diferencias básicas en sus cerebros, y esas diferencias son influenciadas por nuestra estructura genética.

“A la gente le gustaba pensar que nuestras actitudes políticas eran influenciadas solamente por nuestra cultura y nuestro ambiente,” dice. “Ahora nos damos cuenta de que las actitudes políticas son igualmente influenciadas pos los genes en interacción con el ambiente.”

El científico político James Fowler de la University of California San Diego, lo pone de esta forma: “Lo que estamos descubriendo es que la naturaleza es tan importante como la crianza también cuando se trata de comportamiento político.”

Nuestros genes pueden influenciar no sólo nuestro punto de vista político, sino también si votamos o no. En un estudio aceptado por The Journal of Politics, Fowler encontró que las personas con una versión del gen llamado MAOA era 1.3 veces más probable de votar que aquellas con una versión diferente del gen.

La nueva ciencia de los genes y la política no deja de tener sus críticos. Algunos dicen que no hay pruebas absolutas de que las visiones políticas estén impresas en nuestro ADN. “Esos son estudios muy superficiales que hacen reclamaciones muy escandalosas,” dice Evan Charney, un científico político de la Duke University. “Están tratando de hacer a la ciencia política una ciencia, cuando realmente no lo es.”

Por ejemplo, dice que los gemelos idénticos pueden tener visiones políticas más parecidas comparadas con las de los gemelos fraternos debido a que fueron criados “como si fueran una unidad. Los visten con las mismas ropas y les dan nombres que riman”.

Alford, quien llevó a cabo el estudio con gemelos, no está de acuerdo. Él dice que los genes sí hacen una diferencia, y espera que la investigación genes-política ayude a incrementar la tolerancia por la gente con diferentes visiones políticas.

“Puede que simplemente aceptemos que la gente está constituida para ver el mundo de manera diferente,” dice. “No existe una sola manera correcta de ser. Es simplemente que así eres.”

Publicación en inglés: http://articles.cnn.com/2008-02-11/health/politics.genes_1_david-amodio-liberals-and-conservatives-genes?_s=PM:HEALTH