Mayor reto requiere mejor equipo

“Conforme el reto aumenta, también la necesidad de trabajar en equipo.”
– John C. Maxwell

En su libro sobre la importancia del trabajo en equipo, John C. Maxwell cuenta la historia de cómo el neozelandés Edmund Hillary logró conquistar la cima del Monte Everest.

Tenzing Norgay, el local quien lo acompañó a la cima, fue clave en el logro de Hillary debido a que el sherpa ya era un experto en llevar gente a escalar la montaña y también tenía el objetivo de llegar a la cima.

Después de décadas de experiencia, en 1953 Norgay ya era respetado no solo como un líder de sherpas ayudante en expediciones, sino como un montañista al nivel de los extranjeros que llegaban a intentar llegar a la cima del planeta. Para esas fechas ya había estado en 6 expediciones que habían intentado conquistar el Everest.

El equipo detrás del líder

En proyectos como este, todos conocemos el resultado final de quienes llegan a la cima, su nombre y su historia personal, pero solo quienes se interesan de verdad en el tema se dan cuenta de lo que esas personas necesitaron para poder llegar a su objetivo. Y escalar el Everest no es diferente.

Para que dos personas, Norgay y Hillary, llegaran a la cima por primera vez, un equipo de más de 200 personas se necesitó solo para llevar lo que se necesitaría en el campamento base, 40 cargadores que llevarían más arriba parte de ese equipo y de los cuales solamente un tercio de de ellos podrían avanzar más adelante con el equipo necesario para que se intentara el ascenso. Al final, solo Tenzing y tres otros cargadores llegarían a los últimos campamentos cerca de la cima.

En el último tramo de la escalada, todo ese trabajo de sherpas expertos le permitiría solo a dos equipos de dos alpinistas intentar alcanzar la cima.

Cuando la primera pareja de alpinistas no pudo lograrlo, fue el turno de Edmund Hillary y el propio Tenzing Norgay, quienes al final, el 29 de mayo de 1953, lograron su objetivo, en parte también gracias a las advertencias y los consejos del equipo que no había podido lograrlo.

Sin un mejor equipo  no se llega lejos

¿La moraleja? Si tienes un sueño, necesitas un equipo para alcanzarlo.

“No asciendes a la cima de una montaña como el Everest tratando de hacerlo solo, o tratando de competir con tus compañeros. Lo haces lenta y cuidadosamente, con apoyo mutuo”, es el principal consejo de Norgay.

Y no lo aconseja en vano: en 1935, en una de sus expediciones, Tenzing se encontró el cuerpo de Maurice Wilson, un alpinista que trató de llegar a la cima sólo, y murió en el intento.

Si tu sueño es grande, aunque no sea escalar el Everest, no lo podrás lograr con un equipo pequeño, o débil. Posiblemente un equipo débil te ayudará al principio, pero conforme aumenta el reto, cuando este equipo ya no es suficiente, un líder solo tiene dos opciones: reemplazarlo o ayudarlo a crecer para conseguir un mejor equipo.

Sin embargo, como ya analizamos en un post pasado, lamentablemente muchos líderes no se preocupa ni ocupan de ayudar a su equipo a crecer y fomentar el desarrollo de nuevos líderes que le ayuden tanto al líder principal como a todo el equipo a superar el siguiente nivel.

El común encontrarnos en el mundo tanto de los negocios como de la política o las organizaciones de la sociedad civil, equipos liderados por personas que conforme avanzan en su carrera y posiciones de poder, llega el punto en que, sin el apoyo del equipo necesario para ayudarlos a seguir, los errores que cometen son suficientes para coartar su avance.

Fomentar un mejor equipo

¿Que se necesita para asegurar el avance continuo con ayuda de un gran equipo?

  1. Detectar a quienes no quieren avanzar. Por más que lo deseemos, existirán en todos los equipos integrantes que, por una razón u otra, no querrán avanzar al siguiente nivel. Ya se por capacidad, por convicción o por necesidad, estas personas sólo ayudarán al líder y al equipo hasta cierto punto y nada más, y llegará el momento de, o dejarlos ir, o dejar que apoyen desde su trinchera, cuidando siempre ser agradecidos con el trabajo que aportaron al avance del equipo.
  2. Ver lo mejor en la gente. Tolo líder que se precie de serlo debe tener o desarrollar la capacidad de detectar las mejores capacidades de los miembros de su equipo. El propio equipo también debe saber aprovechar los dotes de cada quien y enfocarlos en el trabajo o puesto donde mayor provecho puedan sacar de sus habilidades. Tener a alguien en el lugar incorrecto no solo puede demeritar el trabajo de todo el equipo sino hasta en algunas ocasiones ser un obstáculo para el avance.
  3. Comenzar a hacer lo que no se ha hecho. Como ya hemos abordado en otras publicaciones, muchas veces el liderazgo de una persona es nato y en gran parte inconsciente, de modo que si darse cuenta les sirve para avanzar fácilmente al principio, pero inevitablemente llegará el punto en su trayectoria en el que será necesario para el propio líder el comenzar a hacer las cosas de diferente manera para poder desarrollar un mejor equipo, aun cuando signifique superación forzada en aspectos personales como estilo de comunicación, delegación de autoridad, etc.
  4. Comenzar a ser lo que no se ha sido. Existen características que un líder debe desarrollar personalmente independientemente de que exista ya o no en su naturaleza, de modo que fomenten el desarrollo propio y del equipo, un aspecto muchas veces difícil, pero crucial si se desea seguir escalando peldaños, y que ya tratamos en un post anterior.
  5. Fomentar el liderazgo de otros. Como el ejemplo de la primera llegada la cima del Everest nos muestra, sólo un equipo de líderes puede ayudar a superar los retos cada vez más grandes y, aunque en esta lista se encuentre hasta el final, es uno de los principales aspectos que siempre debe estar en la mente de todo líder que desee serlo por mucho tiempo. Además, es la mejor forma de ser agradecido, y de que te lo agradezcan en el futuro. Y un mejor equipo es más agradecido.

Fortalecer el equipo